Cisterna Basílica

La Cisterna Basílica por su grandiosa belleza, es conocida también como “Palacio Sumergido”, es una de las muchas cisternas que existieron en el imperio Bizantino (para proveer y almacenar agua en caso de contingencia) y que en la actualidad aún algunas se conservan. Fue construida en el gobierno del Emperador Justiniano (527 – 565) en los sótanos de una antigua basílica; a la cual debe su nombre, con tantas otras obras como la célebre Santa Sofía y demás. Estaba destinada a abastecer al Palacio Bizantino con aguas que llegaban desde el bosque de Belgrado a unos 20 km a través de los acueductos de Adriano y Valente, este último aún apreciable actualmente. La Cisterna Por Dentro El Palacio Sumergido está provisto de 336 columnas de 9 metros cada una, provenientes de otras edificaciones de la región. Tiene un área de 140 por 70 metros y se calcula podía almacenar unos 80 mil m3 de agua. En la actualidad la visita al lugar se realiza sobre un camino de madera con barandas.

La Cabeza de Medusa

A excepción de un par de columnas de los cantos y ranuras de la cisterna, la mayoría de estas columnas tienen forma de cilindro. Existen dos cabezas de Medusa, que se utilizan como soportes bajo las dos columnas en el borde noroeste de la cisterna, son la gran obra de arte de la época romana. Lo que más llama la atención de los visitantes es que se desconoce la estructura de la que se han extraído las cabezas de medusa. Los investigadores suelen considerar que se trajo para ser utilizado como soporte de la columna en el momento de la construcción de la cisterna. Sin embargo, esto no ha impedido conocer los mitos que hablan sobre la cabeza de Medusa.

Según la leyenda, Medusa era una de las tres Gorgonas que habitaban en el inframundo de la mitología griega y eran criaturas que provocaron miedo y espanto por sus aspectos maquiavélicos. Tenían en vez de cabellos serpientes y cualquiera que osaba en querer mirarlas eran convertidos en piedra. Medusa era la única gorgona mortal por lo que murió siendo decapitada por Perseo. Con base en esta leyenda las pinturas y esculturas de las Gorgonas se utilizaban para proteger grandes estructuras y lugares especiales en aquel momento. Por ello poner la cabeza de Medusa en la cisterna fue específicamente para proteger el área. Había rumores que Medusa antes de ser una Gorgona era una hermosa mujer que sobresalía entre las tres por tener un hermoso pelo largo, grandes ojos negros y una hermosa silueta.

Amaba a Perseo, el hijo de Zeus. Atenea también estaba enamorada de Perseo y esto puso celosa a Medusa. Por lo tanto, Atenea convirtió el cabello de una Medusa en serpientes. Ahora, todos los que miraban a Medusa estaban de mal humor. Más tarde, Perseo fue a Medusa y derrotó a muchos enemigos usando su poder.

Por tanto, la cabeza de Medusa fue grabada en los mangos de las espadas en Bizancio y aplicada en los soportes de las comunas al revés (para que los espectadores no quedarán gorgonizados). Según otro rumor, Medusa se enorgullecía de mirar de reojo. Por este motivo, el escultor que la talló generó a Medusa en tres posiciones diferentes en función de los ángulos de reflexión de la luz. La Cisterna Basílica ha sido renovada en varias ocasiones hasta hoy. Fue reparada por el arquitecto Kayserili Mehmet Ağa durante el reinado de Ahmad III (M.1723) en el Imperio Otomano, seguido por el Sultán Abdulhamid II (1876-1909) en el siglo XIX.

Son 8 columnas que están frente al muro de la parte noroeste de la cisterna y durante las obras de restauración que se realizaron en 1955 y 1960 quedaron expuestas y con riesgo de romperse, por lo que cada una tuvo que ser contenida y revestida con una capa gruesa de cemento, perdiendo su característica esencial.

Sobre el origen de este singular detalle existen varias teorías, pero algunos simplemente aseguran, que al ponerla boca arriba y de lado tendrían la posición perfecta para sostener la columna.

Valoración

La Cisterna Basílica es uno de nuestros lugares favoritos en Estambul, está ubicada en la turística zona de Sultanahmet a unos pasos de Santa Sofía. Para encontrar su entrada en la superficie debe fijarse con detenimiento, pues no podría imaginar que una simple y pequeña edificación lo conducirá a la impresionante estructura que encontraremos debajo. Apreciar y caminar por las pasarelas de madera en un ambiente fresco, húmedo, tenue casi en penumbras, encontrarse con las cabezas de Medusa y disfrutar de una gran obra arquitectónica, ha sido sin duda una gran experiencia que recomendamos totalmente.

¿Dónde se encuentra ubicada?

Alemdar Yerebatan Cd, 2. (A la izquierda de Santa Sofía)

¿En qué Horarios está abierta?

De lunes a domingo: de 09:00 a 17:30 horas. Precio Adultos: 30 liras.

¿Cómo Llegamos?

Desde Üsküdar: Marmaray, T1, 22.

Lugares Cercanos

  • Museo de Arte Turco e Islámico (352 m)
  • Santa Sofía (176 m) Mezquita Azul (352 m)
  • Museos Arqueológicos de Estambul (470 m)
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